A esta altura, ya estamos seguros de que las apuestas que realicemos siempre contarán con la ventaja de la casa. Esto es una forma retórica de decir que corremos con desventajas en las apuestas, claro.
Las casas de apuestas están asesoradas por expertos que predicen y determinan las situaciones más favorables de los juegos. Y esto lo hacen no por obra de las intuiciones y sentimientos personales, sino basándose en conceptos estadísticos, con gran conocimiento de las teorías y datos que manejan. Es su trabajo y por cierto lo realizan muy bien. Por lo tanto, nadie que vaya a apostar por diversión podrá igualar su capacidad de predicción.
Por otra parte las casas de apuestas se manejan con un margen de error y esto es lo que se llama el margen de beneficio. Por lo tanto, cada apuesta ya tiene “per se” asegurada su rentabilidad a largo plazo. Esto es una verdad y hay que aceptarla.
Por eso, es importante ingresar a las apuestas con una mentalidad lúdica y, aunque se desee hacer predicciones, tratar de divertirse con las matemáticas. Nada más se podrá pedir.
Sí puede uno desde afuera jugar las probabilidades desde otro lugar. Como con las apuestas combinadas, por ejemplo, que permiten jugar con las apuestas simples a distintos eventos y sumar así premios de las combinadas y de los partidos individuales que se disputen. En el caso de acertar a todos los resultados, claro.
Uno de los debates más comunes entre los apostantes es la preferencia por jugar apuestas simples o combinadas. Y es sabido por todos que las casas de apuestas ganan más dinero si los apostantes eligen el juego múltiple. Una casa típica, con un margen de beneficios del 10%, concede al jugador una esperanza de premio del 90%. Pero esto es válido para apuestas simples, porque para apuestas múltiples la esperanza de premio también se combina.
Pero si el apostante obtiene, gracias a su superior capacidad de predicción, esperanzas de premio positivas para sus apuestas simples, la combinación de apuestas multiplicará su rentabilidad. Por ejemplo, si para un evento individual el apostante gana un 10% (esperanza de premio 1,10), entonces la esperanza de premio en apuestas dobles será tendrá un rendimiento positivo del 21%; y en el caso de las apuestas triples un rendimiento positivo del 33,10%.
Como síntesis de lo expuesto hasta aquí, queda claro que se necesita mucha capacidad para contrastar las predicciones y obtener resultados positivos en las apuestas. De lo contrario, es mejor no realizar apuestas múltiples y quedarse en las más rápidas y sencillas apuestas simples. Que generarán menores resultados pero más frecuentes y cuyas pérdidas no serán significativas, en caso de no acertar los resultados del evento.