No hay duda de que el próximo Mundial de fútbol de Sudáfrica ya ha movilizado el mercado de las apuestas que generará, ya está previsto, más que importantes ganancias para las casas de apuestas deportivas. Tanto es así que países donde las apuestas deportivas no son bien vistas, como Malasia, están pensando en legalizarlas antes del comienzo del Mundial.
Najib Razak, Primer Ministro malayo, ha declarado al diario "New Straits Times" que el gobierno está analizando la posibilidad de esta legalización antes del inicio del Mundial, el 11 de junio próximo. El grupo Berjaya ya ha solicitado los permisos correspondientes y parece el más firma candidato a quedarse con el multimillonario negocio, ya que cuenta con el antecedente de manejar casinos y loterías en el país.
En todo el Sudeste Asiático las apuestas deportivas generan grandes negocios y mueven cifras multimillonarias, especialmente cuando hay eventos de gran magnitud como los mundiales o los Juegos Olímpicos. Pero en Malasia no se han legalizado, debido a que la mayoría de la población es musulmana, religión que prohíbe el juego. El mayor freno había sido el Primer Ministro Abdullah Ahmad Badawi, quien se negó en reiteradas ocasiones a la solicitud del grupo Berjaya de legalizar las apuestas.
Aunque las actuales autoridades tienen una visión más abierta del tema, tienen en mente la posibilidad de que alrededor de las apuestas se genere una red de corrupción como ha sucedido en otros países, asiáticos y europeos. El mismo Mohamed bin Hammam, presidente de la Confederación de Fútbol Asiática, ha declarado que este tipo de fraudes podrían acabar con el fútbol asiático, dados los casos sucedidos en China y Vietnam.