Una investigación del diario El Mundo sobre apuestas deportivas ha resultado en algunas conclusiones que pueden sorprender a algunos, aunque la sospecha ya existía: hay gente que vive de las apuestas. Fran Martínez, colaborador del periódico, cuenta el caso de un conocido suyo que pertenece a un “equipo” de 3 apostadores, cada uno especializado en una liga nacional diferente (inglesa, española y francesa), y que sacan muy buen dinero mensualmente apostando al fútbol.
No sorprende tanto, entonces, saber que en España hay 3.000 terminales de apuestas y que el negocio ha crecido arrolladoramente en los últimos 3 años: un 57% en 2007, un 84% en 2008, un 20% en 2009. Y que se espera un crecimiento del 30% para el 2010. Y que se calcula que las 3.000 terminales llegarán a ser 35.000 en un tiempo no especificado (pero seguramente ya calculado por las empresas de apuestas).
La mayoría de las empresas que ofrecen apuestas no están radicadas en España sino en sitios como Gibraltar o Malta donde la carga impositiva es casi inexistente. Los 200 millones de euros que jugaron en el 2008 alrededor de 200.000 españoles no aportaron nada al estado español.
Pero el problema mayor no radica en la cuestión impositiva, sino que el vacío legal en que se mueven estas empresas en toda Europa (salvo excepciones) ha dado lugar a toda una red de apuestas ilegales, con las consecuencias que ello implica: fraudes en apuestas, amaños de partidos. Tal como ha ocurrido hace no mucho en Alemania, donde fueron detenidas 15 personas, o en Turquía, donde se detuvo a 77. Todos acusados de amañar partidos en distintos países, y dentro del marco de una misma causa, investigada por las fiscalías de ambos países. En el caso turco fueron arrestados 9 futbolistas (incluyendo un portero que habría apostado una suma enorme a que su equipo perdía), y directivos de clubes.
La Administración de Quinielas de Turquía calcula que han salido del país alrededor de 700 millones de euros obtenidos por estos grupos de estafadores, que se aprovechan de la enorme afición por las apuestas deportivas que existe en ese país.